LA BUENA ENERGÍA DEL TRIGO

Mucho se ha hablado de las reaccionas adversas que podría causar el pan, pero la verdad es que es necesario aprender a separar “Pan” de “Gluten”. No son lo mismo y no a todo el mundo le cae mal. La excepción son las personas celíacas, que son muy pocas y de las cuáles hablaremos después.

El pan aporta elementos claves para nuestra salud. El primero, la fibra, que proviene de los cereales integrales como el trigo y que ayuda a protegernos de enfermedades crónicas relacionadas con la vida sedentaria.

El segundo, las proteínas de origen vegetal, cuyos valores dependen del trigo con que sea elaborado el pan. Tercero, vitaminas como el complejo B que actúa de forma beneficiosa sobre el sistema nervioso y ayuda a la concentración, la memoria y disminución de la irritabilidad, y el ácido fólico, que favorece la formación de glóbulos rojos y blancos. Por otra parte, aporta minerales como el fósforo, el calcio, el magnesio y el potasio que ayudan a la formación y el mantenimiento de los huesos, el retraso del envejecimiento celular y el aumento de la inmunidad natural. Además, el pan contiene muy poca grasa y colesterol.

El pan es bueno, sí. Pero, ¿qué es un buen pan? Un buen pan debe saber bien sin ponerle nada más. Todos tenemos entre nuestros recuerdos el sabor, el olor y la textura de un buen pan. El pan debe aportarnos bienestar además de placer y claro, toda la buena energía del trigo. El pan: !bueno, digestivo y saludable!